El OEE en una fórmula
Tres preguntas sobre el turno, multiplicadas en un solo número.
- Disponibilidad. De las horas programadas, cuántas estuvo en marcha.
- Rendimiento. Mientras estuvo en marcha, si fue al ritmo esperado.
- Calidad. De lo que salió, cuánto salió bien a la primera.
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Por eso el número baja rápido: tres respuestas buenas, pero no perfectas, dan un resultado modesto. Un 75 % de disponibilidad, un 80 % de ritmo y un 92 % de calidad son un OEE de 55 %. Un 100 % no existe en una planta real.
¿Qué número es bueno para empezar? El que ya tenés. Medí un mes sin cambiar nada y quedate con ese piso. De ahí en adelante cada punto tiene nombre: un paro, un ritmo o un rechazo.
Cuánto cuesta un paro
En minutos todos los paros se parecen. En quetzales, no.
- Por el tiempo. Las horas detenida, al costo de la hora de la línea.
- Por lo que no salió. Las unidades que no se hicieron, a su margen.
- Ordenados por dinero, los tres primeros explican casi todo el mes.
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Las dos maneras contestan la misma pregunta desde lados distintos. La primera mira lo que cuesta tener la línea parada: gente, energía y la parte del equipo que se paga igual. La segunda mira lo que se dejó de ganar: el producto que no salió. Cuál usar depende de si la planta está vendiendo todo lo que produce.
Con cualquiera de las dos, la lista se ordena sola y casi siempre sorprende: la falla ruidosa de una vez al mes suele costar menos que el paro chiquito de todos los días. La regla práctica: ordenálos por costo y atacá los tres primeros. El resto puede esperar.
La merma que no se anota se paga dos veces
Lo que entra menos lo que sale, en kilos y en quetzales.
- La diferencia se explica. Entró tanta materia prima y salió tanto producto.
- Cada kilo perdido tiene un costo y una razón.
- Anotada día a día es un dato; estimada al cierre, una opinión.
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Se paga una vez como material que se fue a la basura, y una segunda vez cuando alguien pregunta por ella y no hay cómo explicarla: un costo por unidad que no cierra, un inventario que no coincide con lo comprado, una revisión que se alarga.
La salida es aburrida y funciona: anotar la merma donde nace, en la máquina, con su razón y su responsable, el mismo día. Lo demás, el costo y el respaldo, sale solo de ese registro.
Qué mira la SAT en una empresa que produce
Tres preguntas que se responden con registros, no con memoria.
- La merma. Cuánto entró, cuánto salió y por qué la diferencia.
- El costo. Cuánto cuesta una unidad y de dónde sale ese número.
- El sustento. Dónde está el registro y si alguien lo cambió después.
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Nada de esto se arma la semana en que llega la revisión. Se arma antes, y casi sin esfuerzo extra, si la planta ya anota lo que hace mientras lo hace: cuánto produjo, cuánto perdió, por qué paró y quién lo registró.
La ventaja no es solo tributaria: la misma información que responde una revisión es la que te dice dónde estás perdiendo dinero todos los días.